Para los padres primerizos, cada etapa de la alimentación del bebé esconde pequeños desafíos, y sacar los gases a un bebé es una lección fundamental. No importa si es un recién nacido, un bebé de 1 mes o un niño de 1 año: su sistema digestivo aún no está completamente desarrollado. Durante la lactancia o cuando llora, es fácil que trague aire, lo que puede causar acumulación en el abdomen y la espalda, generando molestias y dificultando el descanso.
En esta guía aprenderemos cómo sacarle los gases a un bebé, cuáles son las posturas para expulsar gases más efectivas y qué detalles tener en cuenta según la edad del bebé. Padres primerizos podrán seguir paso a paso, de manera tranquila, y aprender a manejar este momento con confianza.
¿Por qué es importante sacar los gases a los bebés?
El sistema digestivo de los bebés aún no está maduro y su estómago es muy pequeño, casi horizontal, como una “pequeña bolsa”. El esfínter esofágico superior es débil, por lo que es fácil que el aire quede atrapado junto con la leche en el estómago.
Durante la lactancia, ya sea materna o con fórmula, los bebés suelen tragar aire, especialmente si:
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Lloran antes o durante la alimentación.
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El flujo del biberón es demasiado rápido o demasiado lento.
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La posición de alimentación no es la adecuada.
El aire que no se expulsa puede causar distensión abdominal, cólicos, irritabilidad y llanto, e incluso provocar regurgitación o vómito, afectando el sueño y el apetito del bebé.
Sacar los gases a un bebé ayuda a:
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Reducir la incomodidad abdominal.
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Disminuir la regurgitación y el riesgo de atragantamiento.
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Facilitar un sueño más tranquilo y una alimentación más cómoda.
Consejo clave: independientemente de si el bebé muestra incomodidad o no, se recomienda sacar los gases después de cada alimentación, especialmente cuando toma grandes cantidades. Si el bebé interrumpe la alimentación o llora en medio de ella, es recomendable pausar y ayudarlo a expulsar el aire antes de continuar.
Posturas efectivas para sacar gases a los bebés
Cada bebé es diferente, y su tolerancia a cada postura varía. Los padres primerizos pueden probar varias posiciones hasta encontrar la que su hijo prefiera.
Principio básico: el bebé debe estar cómodo, con el cuerpo ligeramente inclinado. La mano que toca la espalda debe estar ligeramente curvada, y las palmaditas o caricias deben ser suaves, solo lo suficiente para percibir una ligera vibración. Nunca aplicar fuerza excesiva.

Método 1: Postura vertical (también apta para recién nacidos)
Esta es la postura más recomendada para padres primerizos, ya que la comodidad del bebé es alta y la tasa de éxito para sacar gases es mayor.
Cómo hacerlo:
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Coloca al bebé de manera vertical sobre tu hombro, con la cabeza apoyada de forma natural.
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Una mano sostiene las caderas y la base de los muslos; la otra sostiene la espalda y el cuello, asegurando que el bebé esté estable.
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Coloca un paño o muselina sobre el hombro para proteger la ropa en caso de regurgitación.
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Cambia la mano que sostiene la espalda a forma de cueva (palma curva, dedos juntos, sin presionar la espalda) y da palmaditas suaves desde la zona lumbar hasta los omóplatos.
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Repite durante 10–15 minutos hasta que el bebé eructe, observando cómo el aire sale de su estómago.
Precauciones:
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Golpea suavemente, con ritmo tranquilo.
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Evita golpear la columna o debajo de los omóplatos.
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Si el bebé se mueve o llora, ajusta la postura con calma.
Tip: es normal que el bebé llore ligeramente mientras lo acomodas. Los padres pueden hablarle o acariciarlo suavemente para tranquilizarlo.

Método 2: Postura sentada (para bebés más grandes)
Cuando el bebé ya puede sentarse con apoyo (aproximadamente 3–4 meses), esta postura puede ayudar a que se relaje y facilite la expulsión de gases.
Cómo hacerlo:
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Coloca al bebé sentado sobre tu muslo, de frente a ti y ligeramente inclinado hacia adelante. Puedes colocar un pequeño cojín o almohada frente a su pecho como apoyo adicional, pero asegúralo siempre con tu brazo o mano para evitar que se caiga.
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Una mano sostiene el pecho y los hombros; la otra, ligeramente curvada, da palmaditas suaves desde la zona lumbar hasta los omóplatos.
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Repite durante 10–15 minutos hasta que eructe.
Precauciones:
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La mano que sostiene al bebé debe permanecer firme.
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No presionar el pecho.
Método 3: Postura boca abajo (para bebés con mayor acumulación de gases)
Si el bebé tiene mucho aire acumulado y llora sin consuelo, esta postura puede ayudar a facilitar la expulsión de gases, pero requiere supervisión constante.
Cómo hacerlo:
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Coloca al bebé boca abajo sobre tu muslo o en una superficie acolchada.
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La cabeza debe girar hacia un lado para permitir la respiración libre.
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Una mano sostiene el pecho y los hombros; la otra da palmaditas o acaricia suavemente la parte media y alta de la espalda, cerca de los omóplatos.
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Repite durante 5–10 minutos hasta que el bebé eructe.
Precauciones:
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Nunca dejar al bebé sin supervisión.
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Si el bebé llora excesivamente o tiene dificultad para respirar, detén la postura inmediatamente.
Precauciones clave para sacar los gases a un bebé
Primero, al sacar los gases a un bebé, la fuerza debe ser siempre suave y delicada. La espalda de tu bebé es tierna, y sus huesos y órganos aún no están completamente desarrollados. Al dar palmaditas, basta con sentir una ligera vibración en la espalda; no golpees con fuerza, para no causar molestias ni riesgos innecesarios.
Ten paciencia y no te apresures: cada bebé es diferente. Algunos pueden eructar en 1–2 minutos, mientras que otros necesitan 10–15 minutos o incluso más. No te desanimes si no eructa de inmediato, sigue con calma; si realmente no lo logras, puedes colocar al bebé de lado para que descanse un poco y observar si muestra algún malestar.
Durante el proceso, no sacudas al bebé: su cerebro aún está en desarrollo, por lo que es importante evitar movimientos bruscos o sacudidas. Al sacar gases a un bebé, haz movimientos lentos, suaves y estables, evitando cualquier tipo de sacudida.
Si el bebé regurgita, trátalo con calma y suavidad: inclina ligeramente su cabeza hacia un lado y limpia la boca y la nariz con un paño limpio o servilleta suave, para evitar que la leche entre en las vías respiratorias. Una vez limpio, continúa sacándole los gases de manera delicada.
Para bebés con condiciones especiales, como prematuros, con enfermedades respiratorias o cardiopatías congénitas, hay que ser aún más cuidadosos al sacar gases a un bebé. Lo ideal es seguir las indicaciones del pediatra y nunca improvisar; cada gesto debe ser hecho con atención y cariño, cuidando cada momento del bebé.
Cómo sacar los gases según la edad del bebé
Recién nacidos (0-1 mes)
El estómago de un recién nacido es muy pequeño, aproximadamente del tamaño de una cereza o una fresa, y durante la alimentación puede tragar aire con facilidad. Por eso, se recomienda sacar gases con mayor frecuencia y suavidad, haciendo pausas breves durante la alimentación cuando sea necesario.
Se pueden priorizar las posturas sobre el hombro y boca abajo sobre el cuerpo del adulto, ya que ejercen la menor presión sobre la frágil columna vertebral del bebé.
Si el bebé no eructa, prueba mantenerlo semi-recostado o de lado por un momento; muchas veces, el aire se expulsa solo de manera natural.
Bebés de 1 a 3 meses
Durante este período, la cantidad de leche aumenta y los bebés suelen comer más rápido, por lo que el problema de gases puede volverse más frecuente.
Sin embargo, su sistema digestivo también está mejorando, y el cuello comienza a fortalecerse, lo que permite probar más posturas para expulsar gases.
Además, algunos bebés empiezan a liberar aire de forma más espontánea. Por ejemplo, pueden girar el cuerpo o patear, lo que a veces ayuda a expulsar gases y a reduce la incomodidad.
Bebés de 4 a 12 meses
Con la introducción de alimentos sólidos, el intestino del bebé comienza a procesar alimentos más difíciles de digerir, y algunos pueden generar más gases. Los padres pueden observar qué alimentos tienden a generar más molestias.
Durante esta etapa, la actividad física del bebé aumenta: gatear, girar y aprender a ponerse de pie son movimientos que pueden estimular suavemente el abdomen y ayudar a liberar gases. Estas son formas seguras y efectivas para muchos bebés de esta edad, aunque cada niño puede reaccionar de manera diferente.
Conclusión
Sacar gases no es difícil; requiere paciencia y suavidad. Probar distintas posturas para sacar los gases permite encontrar la que resulte más cómoda para cada bebé.
Este momento es más que una técnica para aliviar molestias: es una oportunidad de interacción cálida y cercana, donde el bebé siente tu amor y cuidado. ¡Después de cada alimentación, prueba estas técnicas y observa cómo tu pequeño se relaja y sonríe!
